DICHO Y HECHO: LO QUE HAY QUE HACER PARA QUE A UNO LE HAGAN CASO, PARA ESTAR EN EL "CANDELABRO"

Dicho y hecho: continuación del post anterior. Aquí tenemos a mi amigo Juan Ramón Lucas (curtido en mil batallas del show-business -un crack, vamos-, y a mi ex-compañero de T5 Pepe Ribagorda -resistente numantino con nulas posibilidades de victoria frente al azote semanal de las malísimas audiencias, la realidad es tozuda, Pepe, esto de los informativos no es sólo sentarse y sonreir, el listón estaba muy alto, majo-) transmutados en Daoiz y Velarde para el reportaje sobre el 2 de mayo de 1808 en el Magazine de EL MUNDO de hoy. Lo dicho: la apariencia es muy importante en esta vida, ¿o no?

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Acerca de Fernando Olmeda
Journalist and writer

3 Responses to DICHO Y HECHO: LO QUE HAY QUE HACER PARA QUE A UNO LE HAGAN CASO, PARA ESTAR EN EL "CANDELABRO"

  1. Raúl Pleguezuelo says:

    ¡Que cosas!, yo quiero ver a Iñaki Gabilondo y Matias Prats de esta guisa, je,je.

  2. Anonymous says:

    El tal Ribagorda es un manta. Un loro que lee noticias y que solo da fiestas populares, gastronomia y toros, muchos toros. Te echamos de menos.

  3. Andall says:

    En primer lugar, aprovecharé este espacio para felicitarle por su blog. Lo de las citas iniciales siempre funciona bien y le da un toque de humanidad a la bitácora de uno. Lo digo de verdad. De la buena. Sin ironías chapuceras. Yo mismo encuentro en una de las numerosas citas de Kapuscinski las palabras que mejor describen la deontología de la profesión periodística: “El trabajo de los periodistas no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz, para que la gente vea cómo las cucarachas corren a ocultarse”Tristemente hay muchos periodistas que se dedican no sólo a pisar esas cucarachas, sino también a pisar a todo el que traduzca el manual de instrucciones del mundo en un idioma que no sea el suyo.Es una reflexión, sin más.En cuanto al ‘candelabro’ televisivo del que usted habla en su entrada, le diré que es cierto que en ocasiones los informativos ven muertos. Es decir, no ven más allá de las audiencias, con lo que su calidad se reduce considerablemente. Los topillos del verano pasado me causaron más de una indigestión, sobre todo cuando veía que sustituían en la escaleta a los ‘sinsorgos’ protagonistas de una catástrofe natural en Indonesia que molestaría el segundo plato de unos televidentes que, al parecer y según el criterio de algunos, prefieren ver toneladas de roedores muertos y apilados.Por esto y por millones de razones más, en esta, nuestra profesión, hay mucho trabajo que hacer.Un saludo.http://www.cometotherye.blogspot.com/

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